Julio 2016

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EDITORIAL
El Mundo del Trabajo y el destino peruano en los tiempos que acaban

Actualmente los medios de comunicación están haciendo el balance y liquidación del periodo humalista. Principalmente de sus avatares políticos, y de lo poco que hay que decir en economía pues se mantuvieron las mismas líneas centrales de los últimos cuarenta años, desde que ingresamos a entregar memorándums al Fondo Monetario Internacional (FMI). O si se quiere, de los últimos 28 años, tras los ajustes que desbarataron la economía familiar y llevaron las cifras de pobreza a los picos de su historia. A propósito, se hacen malabares estadísticos para mostrar la caída de la pobreza en cada uno de los últimos gobiernos, pero no se ven esfuerzos para analizar cuándo y cómo creció, aunque de esa reconstrucción se aprendería mucho. 
Sin embargo, lo nuestro, amigos, es el mundo del trabajo. Un mundo extenso y vital que abarca el empleo y los ingresos, las relaciones laborales y las leyes que las norman, la vida sindical y de los gremios en general, la seguridad social, en fin. La economía y el derecho, pero también la sicología y la medicina o la demografía. Y la historia, tan plena de lecciones.

El empleo y los ingresos
Comencemos por el empleo y los ingresos. Tal como le sucedió al crecimiento económico y a nuestros precios de exportación, se tuvo un buen principio, manteniendo la tendencia que se venía desde fines del gobierno de Toledo. Pero a las finales de este periodo gubernamental, se ha acabado el viento a favor afuerino. El empleo suele ser buen testigo. Ya desde el 2014 se acabó el descenso de la formalidad – creación de puestos de trabajo en las empresas medianas y grandes en mayor proporción que en microempresas y cuenta propia no calificados– que llevaba una década. Y aunque la demografía y la extensión de la cobertura educativa ayudan,  ha reaparecido en las áreas urbanas el desempleo. El gobierno, más propiamente el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), nunca se dio cuenta que no basta con abrir las fronteras,  recibir impuestos de la minería, y administrarlos en cuantiosas obras de infraestructura y en programas sociales, supuestamente para mantener contentos a las corporaciones  y el pueblo. El empleo decente, necesita hace buen tiempo otra economía. No se notaba tanto cuando los precios de las exportaciones crecían como nunca, pero sí se evidencia cuando esta ola se acaba. Parece que hasta ahora, en la conducción económica, no lo han notado.

Las Relaciones Laborales
Siguiente tema. El de las relaciones laborales, allí donde propiamente las hay, es decir en el sector asalariado privado, especialmente de empresas medianas y grandes. Se comenzó con el arbitraje potestativo, a disgusto del sector empresarial, y en la administración laboral, se intentó de relativizar el grave error del proceso descentralizador de incluir allí la administración del trabajo. Con SUNAFIL –que no se acaba de implementar en cuatro años– y la descentralización  –“felizmente” postergada ad infinitum para Lima– y si se prescinde de los programas, que pudieran estar en cualquiera de los ministerios “sociales”, se han debilitado las bases del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE). Más aún, con SERVIR, tampoco tiene presencia en el sector público y finalmente y pese a las leyes, con un MEF que se apropia de la seguridad social en salud y pensiones  o legisla en temas laborales a través del Ministerio de la Producción, tenemos liquidada la posibilidad de una real administración del trabajo unificada e importante. Por el contrario, ya se oyen voces soltando al paso la posibilidad de que el MTPE desaparezca. No es todo culpa de este gobierno; el desmantelamiento del MTPE por parte del MEF viene desde los años ochenta y sobre todo noventa. Sin embargo en la actualidad lamentablemente esta tendencia se ha agravado. 

Legislación Laboral
En cuanto a la legislación, hay poco que comentar. No se pudo siquiera sacar adelante una Ley General de Trabajo relativamente actualizada. Ni siquiera un reglamento de la Ley de Relaciones Colectivas que levante las observaciones pendientes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Y a propósito, un apunte sobre la Ley SERVIR, a veces alabada por quienes creen que es un aporte a la meritocracia y la modernización del Estado, a la cual la OIT la ha calificado como “desequilibrada”.

Seguridad Social
Al igual que en los temas antes reseñados es poco lo que puede decirse de logros en la seguridad social. En materia de salud, se amplió la cobertura del  Sistema Integral de Salud (SIS) para las mayorías de menores ingresos. Pero en ESSALUD, el desorden parece ser la norma: persistentes acusaciones sobre el manejo económico y serios déficit en la atención. Además del permanente desfinanciamiento, con el demagógico embate congresal de privar a ESSALUD de los aportes provenientes de las gratificaciones de julio y diciembre.  
Y en materia de pensiones, bien sabemos, está todo por reedificar. Es conocido que en las próximas décadas tendremos a la desatención de la tercera edad como el más grave de nuestros problemas sociales derivado de la percepción de pensiones con montos muy bajos, sin que alguien haga algo al respecto. Crear un transparente sistema de pilares múltiples que unifique la solidaridad y el esfuerzo individual, que realmente capitalice –internamente no en el exterior– los fondos de pensiones, y los articule a la política fiscal, ése es el reto. Pero parece ser mucho para las capacidades de parlamentos y ministerios.
En este contexto, una medida que puede contarse a favor de este periodo se debe al Parlamento y la oportunidad electoral: Dar a los propios jubilados del Sistema Privado la facultad de administrar sus pensiones. La mayor parte lo hará mejor que las “especializadas” AFP. Aplicando las tasas de interés del sistema financiero a seis meses o un año, con sus 6-7 por ciento, son alrededor de tres o cuatro puntos mejores que la inflación proyectada. Con lo cual ganan en poder adquisitivo mientras que las AFP pierden en cada ocasión propicia.

Remuneración Mínima Vital (RMV)
¿Qué ha hecho de bueno el gobierno en el mundo del trabajo? ¿Nada? Sería mezquino afirmar tal cosa. La Remuneración Mínima  Vital (RMV) se mejoró en términos reales. Después de sus niveles ínfimos fujimoristas, su poder adquisitivo actual es el de 1988 antes de los “ajustes” del consumo, o la mitad de lo que fue con el segundo gobierno de Belaunde. O la tercera parte de lo que tuvo de poder adquisitivo con Velasco: Imagínese una  RMV de unos 2500 soles, no es broma. Sin embargo, se ha comenzado a revertir las cifras. 

Colofón
Una nota final. Lo más posible, es que el gobierno de Humala haya sido mejor de lo que ha sido su desempeño en el mundo del trabajo. Incluso puede ser que la posteridad lo califique mejor de lo que se le califica ahora, pues aunque no hizo ninguna transformación, tampoco precipitó una catástrofe.
Cedió a los grandes intereses, se dirá de un lado, y es cierto. Pero a la vez, no ceder, trae sus propias consecuencias, dirán los pocos partidarios que le quedan al gobierno. Ellos pueden apostar con hipótesis: un gobierno reformista no es posible o al menos no es fácil de ejercer en el Perú, menos aún, con nuestras pobres dosis de ciudadanía. Se debe enfrentar décadas de aparentes éxitos del liberalismo a la peruana, combinando prebendas y concentración del crecimiento en las corporaciones, con el populismo asistencial para los pobres que, si somos objetivos –con una mediana  de ingresos por trabajo que no llega a los mil soles mensuales–  son aún la mayoría.
Y es que la transformación, aunque no queramos verlo y menos admitirlo, tiene un obstáculo en los propios pobres. Para ellos –tras el terrorismo y el empobrecimiento radical– el Estado asistencial es más que suficiente; no tienen por qué sentir ninguna simpatía por cambios “históricos”. No entienden propuestas como democracia participativa, control de las tasas de interés, protección de la industria, ni están urgidos para entenderlas. No es que tengan poca capacidad, ya que por ejemplo, acceden masivamente a las nuevas tecnologías de información o tienen intensa creatividad en la artesanía y el comercio. Es más bien, que no son temas que les competen cuando se vienen recuperando de la indigencia. Conciben que, si se les deja subsistir, ellos puedan hacer el resto, y en efecto, lo suelen lograr. Aunque también, lo estamos viendo,  los perdedores abundan y toman sus propias vías. Menudo problema. 
No es fácil salir de esta trampa, con mayor razón con los niveles de la política y los direccionamientos de información que tenemos en el país. El “modelo”,  más sociopolítico que económico, nos atrofia y es difícil de remover. Puede hasta traer redistribuciones –Banco Mundial dixit– al interior de las familias de los trabajadores, pero no traerá jamás acumulación nacional; es decir, no traerá desarrollo.
Las posibilidades, ahora, son más bien las del desarrollo de un mercado real libre. No como el existente, caracterizado por ser una especie de neoliberalismo a la peruana, donde no se recibe ninguna de las bondades de la libre competencia, se desampara gravemente a los consumidores, y se campea impunemente la corrupción. Tal vez, ya que estamos en el terreno de lo hipotético, ese fue el gran error del gobierno: no comprender nuestra ubicación en la historia, paralizada hace décadas, y transferir el status quo después de administrarlo. No se le podía pedir más y si vemos bien, tampoco lo ofreció. A lo mucho, trató de que no se agraven los problemas y se ha contentado con mantenerlos. Dados sus objetivos y sus capacidades, vale decir en sus límites, esa es la medida de su éxito. Y salir de aquí, el desafío de quienes quieran cambiar la historia. (JGBA)

ESCENAS LABORALES
• Nuevo Ministro de Trabajo y Promoción del Empleo
• INDECOPI vs. SUNAFIL. Se declara barrera burocrática ilegal la exigencia de realizar exámenes médicos ocupacionales
• Aprueban Reglamento de Seguridad y Salud Ocupacional en Minería
• Solicitud de Facultades Legislativas al Congreso. Ministro de Trabajo evalúa inclusión de reformas laborales

ANÁLISIS
Nuevo gobierno, terca esperanza (Jorge Bernedo A.)

INVITADOS
¿Procede el resarcimiento del daño moral como consecuencia de un despido arbitrario? A la luz del actual criterio de la Corte Suprema (Jaime Zavala C.) (Elyana Arias B.)

ANÁLISIS LEGAL
• Violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar
• Libertad religiosa. Implicancias en la contratación de trabajadores y en las relaciones laborales
• Arbitraje en el sector público. Elección del presidente del Tribunal Arbitral
• SUNAFIL. Resoluciones de Intendencia

NEGOCIACIÓN COLECTIVA
• Resultados de convenios colectivos
• Convenio Colectivo. Faber Castell (período febrero 2016 - febrero 2018)

ANÁLISIS
Agenda Laboral del Quinquenio

JURISPRUDENCIA LABORAL
En el presente caso, solo corresponde indemnizar al demandante por concepto de daño moral, ya que el hecho de haber sido  despedido en forma arbitraria por su empleador, le ha ocasionado sufrimiento, el cual se refleja a través de un posible deterioro en su imagen ante sus familiares, amigos y la sociedad en general.

COYUNTURA
• Política: Corran las apuestas
• Índice de Precios al Consumidor de Lima Metropolitana (2013-2016)

INDICADORES LABORALES

PRINCIPALES DISPOSITIVOS LEGALES

LEGISLACIÓN SUMILLADA
Del 13 de julio al 2 de agosto de 2016

 
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