VALORACIÓN ADUANERA Y CONTINGENCIAS OCULTAS

Se entiende por valoración aduanera aquella metodología que permite determinar legalmente la base de cálculo de los tributos de importación. La incorrecta aplicación de esta metodología podría originar la determinación de una base imponible menor, consecuentes tributos dejados de pagar, generación de intereses moratorios y la aplicación de la respectiva multa.

A tenor de lo señalado, es importante mencionar que existe una generalizada percepción en el sentido de que, por la tendencia mundial a la rebaja o eliminación arancelaria, la valoración aduanera resultaría poco o nada importante, toda vez que si el tributo omitido, totalmente o en su gran mayoría, sería únicamente el IGV, el pago que luego deba ser efectuado (vía regularización) podría ser aplicado como crédito fiscal con lo que el efecto final sería poco o nada significativo.

Esta percepción resulta errada debido a que, además del IGV (si este fuese el único tributo dejado de pagar), la regularización implicaría también el pago de intereses moratorios y de una elevada multa equivalente al 200% del tributo omitido. Ambos conceptos, intereses y multas, como resulta claro no podrán ser recuperados de modo alguno por el importador.

Pese a que el sistema de valoración actual (sustentado en la normativa de la OMC) se encuentra vigente en nuestro país desde el año 2000, aún no se aprecia un cabal conocimiento sobre esta materia, situación que podría originar contingencias importantes para las empresas, máxime si los problemas normalmente son detectados cuando el importador está inmerso en un proceso de fiscalización llevado a cabo por la Administración Aduanera que por lo común, suele abarcar diversos periodos anuales objeto de revisión.

El principal problema que detectamos es el de identificar “el Valor Aduanero” con el denominado “Valor CIF Aduanero”, es decir, al valor facturado al cual se le añade el costo del flete y seguro internacional. Si bien algunas veces, en efecto, el valor “CIF Aduanero” podría resultar base de determinación de los tributos de importación, existen muchos casos en que ello no necesariamente será así, ya que la determinación correcta de dicho valor dependerá de la consideración de otros conceptos, costos o valores no necesariamente reflejados en la factura expedida por el proveedor extranjero, ni tampoco contemplados dentro de los alcances del Incoterm CIF.

A continuación haremos mención a algunos temas importantes que deberían ser tomados en consideración con el fin de efectuar una debida valoración aduanera y, por ende, evitar contingencias futuras:

1. La orientación de la normativa sobre valoración aduanera es que los tributos sean pagados teniendo como sustento los valores reales de la operación que sustenta la importación (“Método del Valor de Transacción de las mercancías importadas”). Para que ello ocurra, dicha operación deberá estar sustentada en una compraventa internacional; en caso contrario, resultarán de aplicación métodos sustitutivos de valor declarado (valores de mercancías idénticas o similares), los mismos que, normalmente, originan un incremento de los tributos que finalmente deban ser pagados.

2. La vinculación entre el proveedor extranjero y el comprador que realiza la importación podría tener incidencias en la determinación del valor en aduana en caso que, ante un requerimiento de la Autoridad Aduanera, el importador no logre demostrar que dicha vinculación no afectó el precio de venta (la normativa aduanera da pautas de cómo acreditar esto). En caso ello no pueda ser demostrado, el valor en aduana debería ser determinado en base a métodos sustitutivos cuya aplicación, como ya hemos mencionado, normalmente genera el incremento de los tributos a pagar.

3. Los descuentos comerciales otorgados por los proveedores extranjeros normalmente deberían ser aceptados. No obstante, es necesario evaluarse la naturaleza de los mismos y las condiciones en que éstos fueron otorgados. El sustento inadecuado de los descuentos podría generar observaciones por parte de Autoridad Aduanera

4. Forman parte del valor en aduana todos los costos necesarios para que la mercancía pueda arribar al lugar del país de destino en el que se realice la primera formalidad aduanera. En ciertas ocasiones, dichos costos no se encuentran contenidos en las facturas expedidas por los proveedores extranjeros (“inland freights” liquidados por operadores logísticos, entre otros). Ello podría ocurrir, por ejemplo, en ventas internacionales pactadas bajo el Incoterm EXW.

5. Determinadas condiciones contractuales previstas en los contratos de compraventa internacional (venta condicionada) podrían originar que el valor de determinados conceptos (pago por servicios asociados, por ejemplo) deban también formar parte del valor en aduana de las mercancías importadas.

6. Las comisiones de venta forman parte del valor en aduana de las mercancías importadas.

7. Todos aquellos costos asumidos por el comprador por materiales, moldes, herramientas, etc. necesarios para la fabricación de las mercancías importadas y que sean entregados al vendedor, en forma gratuita o a un precio reducido, deberán formar parte del valor en aduana de las mercancías importadas.

 8. En determinadas situaciones, el pago de regalías por uso de marcas, patentes y similares podría formar parte del valor en aduana de las mercancías importadas.

9. En determinadas situaciones, el pago por ingeniería, creación, y perfeccionamiento, trabajos artísticos y planos podría formar parte del valor en aduana de las mercancías importadas.

La correcta aplicación de las normas sobre valoración aduanera no sólo pasa por la revisión de la normativa de la OMC (Acuerdo del Valor en Aduana y las opiniones vertidas por el Comité Técnico de Valoración) sino  también por el análisis de la normativa expedida a nivel de la Comunidad Andina (CAN), la misma que establece una serie de precisiones de obligatorio cumplimiento en nuestro país.

Las disposiciones del procedimiento operativo en esta materia (aprobado por Resolución de la Aduana) y normas reglamentarias locales no siempre guardan armonía con las disposiciones de la OMC y la CAN. A la fecha, se cuenta ya con pronunciamientos del Tribunal Fiscal sobre este tema, los mismos que ayudan a encauzar debidamente la aplicación de la normativa pertinente.

Como se aprecia, si queremos planificar adecuadamente nuestras adquisiciones del exterior evitando la generación de importantes contingencias (nunca bien recibidas) el manejo y aplicación adecuada de la normativa en comentario resulta del todo imperativo. Ello permitirá no sólo identificar eventuales situaciones de riesgo sino también adoptar oportunamente las medidas correctivas que resulten necesarias.