La Aduana y el criterio “JUST IN CASE”

Quienes estamos involucrados con el quehacer aduanero nos habremos podido percatar que desde hace un buen tiempo (bastante diríamos) viene operando a nivel del despacho aduanero de importación el criterio “Just in Case” (traducción al español: “por si acaso”).

En función a este criterio (muy popular y generalizado) los especialistas de aduana vienen formulando observaciones respecto de la información transmitida y/o documentación presentada por el importador. La mayoría de estas observaciones están relacionadas con el valor en aduana declarado (base de cálculo de los tributos de importación).

El criterio “Just in Case” está relacionado con la necesidad de conocer el “por qué de las cosas”. Si el ser humano es “curioso” por naturaleza, el criterio “Just in Case” constituye la más genuina manifestación de dicha elemental condición. Así nomás, sin ninguna necesidad o criterio racional detrás, sencillamente se desea indagar por la simple necesidad de hacerlo.

Ejemplos: (i) la información transmitida por el importador resulta acorde con la transmitida, a su turno, por el transportista, pero … “por si acaso”…. vamos a preguntar; (ii) no existen contradicciones ni incoherencias en la información transmitida por el importador, pero … “por si acaso”….. vamos a preguntar; (iii) la documentación presentada guarda coherencia y resulta acorde con la información transmitida por el importador, pero … “por si acaso”…. vamos a preguntar; (iv) la documentación presentada no tiene borrones, ni tachones, los datos se aprecian con claridad, pero … “por si acaso”… vamos a preguntar. La lista puede continuar, pues el criterio “Just in Case” (que resulta muy versátil) puede contar con tantas manifestaciones como personas (con necesidad de indagar “por si acaso”) existan.

Como se aprecia, el criterio “Just in Case” no obliga a que exista una contradicción o incongruencia evidente, o al menos aparente, en el caso que es objeto de análisis, sino que apela directamente a la simple “curiosidad” del especialista de aduana que lo obliga a actuar “por si acaso”.

En algunos casos el criterio “Just in Case” se sustenta en información referencial relacionada con el valor de mercancías idénticas o similares. Dicha referencia “por sí misma” activa, o muchas veces potencia, el instinto de “curiosidad” al que hemos hecho referencia originando con ello, en automático, la generación de preguntas sobre el valor declarado por el importador.

Aunque en estos casos parezca “a priori” que las preguntas de la Aduana se sustentan en bases objetivas que descartarían el criterio “Just in Case”, lo cierto es que en la gran mayoría de ellos (sería muy interesante conocer alguna estadística oficial al respecto), las respuestas de los importadores develan que la curiosidad del especialista de la Aduana estaba sustentada en valores de mercancías que ni siquiera eran similares; en valores de mercancías que provenían de países distintos y hasta, incluso, en valores de exportación (es decir, se cuestionó un valor de importación usando como referencia un valor de exportación ¿¿??). Es decir, el empleo desmotivado y sin análisis de una supuesta “referencia” que finalmente no lo era. El criterio “Just in Case” en su más palpable manifestación.

Nos preguntamos, ¿en qué medida puede ayudar la aparentemente cada vez mayor consolidación del criterio “Just in Case” en las operaciones de comercio exterior? La respuesta es: en nada.

Se han hecho muchos esfuerzos para que, tanto en los Tratados de Libre Comercio como en la propia Ley General de Aduanas [LGA]  la “gestión del riesgo” sea concebida y regulada como una herramienta indispensable de refuerzo y consolidación del principio de Facilitación del Comercio Exterior. En función a dicha herramienta el control aduanero deberá focalizarse en las operaciones de “alto riesgo” (es decir, operaciones realmente riesgosas).

Volvemos a preguntarnos, ¿cómo podría ser riesgosa una operación en la que toda la información y documentación resulta congruente? La respuesta es: dicha operación no será riesgosa, salvo que existan elementos, verdaderamente atendibles, para dudar de la misma (situación que aunque podría ocurrir, constituiría, muy por seguro, una excepción). Lo que sí queda claro es que el criterio “Just in Case” en nada favorece o facilita la identificación de operaciones de “alto riesgo”. Por el contrario, sólo contribuye al mal uso de los recursos escasos de la Aduana y a la generación de sobrecostos a los importadores. Todos pierden.

Si bien la normativa aduanera regula el estamento de las “Dudas Razonables” para salvaguardar la potestad aduanera y la facultad de control que a la Aduana le es inherente, el problema es que, en la práctica, dichas dudas son cada vez “menos razonables” alimentadas por el criterio “Just in Case”.

Debemos tener en claro que el “control aduanero” no es sólo la determinación de cuándo corresponde efectuar un reconocimiento físico y documentario (canal rojo) o sólo una revisión documentaria (canal naranja); el control aduanero va mucho más allá e implica todas las acciones llevadas a cabo por los funcionarios de la Aduana relacionadas con la mercancía que ingresa o sale del país.

Las notificaciones electrónicas mediante las cuales los especialistas de aduana efectúan “por si acaso” preguntas a los importadores también constituyen, qué duda cabe, manifestación del control aduanero sustentado en la potestad aduanera [artículos 162° y siguientes de la LGA].

Las notificaciones/observaciones sustentadas en el criterio “Just in Case” constituyen uno de los mayores obstáculos para la consolidación del principio de “Facilitación del Comercio Exterior” [artículo 4° de la LGA], el mismo que tiene como principal debilidad su falta de definición en la LGA. Tal falencia es la que nos obliga a dotarlo de un contenido tangible que, a su vez, sea compatible con los principios de “Buena Fe” y de “Presunción de Veracidad” [artículo 8 de la LGA]. Precisamente, la erradicación del criterio “Just in Case” coadyuvaría, y de modo importante, a tal cometido.

Para combatir el criterio “Just in Case” resulta indispensable añadir al término “Control Aduanero” la palabra “Responsable”. Así, en base a un “Control Aduanero Responsable” (y a su, esperamos, consolidación como cultura institucional) podremos dar, verdaderamente, pasos importantes y sólidos hacia la tan ansiada y necesaria “Facilitación”.

Bienvenido “Control Aduanero Responsable”. Hasta nunca criterio “Just in Case”. Elevaremos nuestras plegarias para que esto ocurra.