AJUSTE DE PRECIOS DE TRANSFERENCIA A SUJETOS NO DOMICILIADOS

El Decreto Legislativo 1112 publicado el 29 de junio de 2012 modificó diversas normas de Precios de Transferencia (“Nueva Norma”) reguladas en la Ley del Impuesto a la Renta (“LIR”).

Una de las modificaciones más importantes de la Nueva Norma sería el ajuste de valor  para los sujetos no domiciliados en todos los casos, y no solo en transacciones con paraísos fiscales, como se regulan en las normas vigentes. El citado ajuste sería respecto de las transacciones que generen rentas gravadas en el Perú y/o deducciones para la determinación del impuesto en el país. En este contexto, la Exposición de Motivos de la Nueva Norma señala como ejemplo de ajustes de valor para el sujeto no domiciliado, aquellos casos en que el gasto sea no deducible para el pagador de la renta.

Lo mencionado resulta razonable en la medida que el ajuste de valor solo procede cuando exista un menor impuesto en el país.

En este contexto, en los casos de transacciones a título oneroso con sujetos no domiciliados, dicho menor impuesto se produciría en los siguientes supuestos:

·         Cuando las partes pacten una contraprestación menor al valor de mercado y el gasto sea no deducible para efectos del Impuesto a la Renta (IR) del usuario domiciliado y se origina una renta de fuente peruana. Acá se ajustaría solo la renta para una mayor retención del IR sin ajustar el gasto porque es no deducible.

·         Cuando las partes pacten una contraprestación mayor al valor de mercado, y no exista renta de fuente peruana (por ejemplo, por un servicio prestado íntegramente en el exterior que no califique como asistencia técnica ni digital) pero exista un gasto deducible para efectos del IR del usuario domiciliado. Acá se ajustaría el gasto para una mayor renta imponible del usuario sin ajustar renta del no domiciliado porque no existiría.

No obstante lo expuesto, ello no siempre ocurre en las transacciones a título gratuito con sujetos no domiciliados; sin embargo, la Nueva Norma al regular los períodos de atribución de los ajustes de valor señala que aquel procede cuando el gasto sea no deducible, e incluso cuando sea deducible (si se hubiera pactado contraprestación).

En este contexto, cabe preguntarse cuál sería el menor impuesto en el país si las partes no han pactado una contraprestación, pues si se ajustara la renta de fuente peruana para una mayor retención, a su vez tendría que reconocerse un gasto deducible, siendo el efecto neutro. En todo caso, la única interpretación válida podría ser que el ajuste de valor proceda respecto a la renta de fuente peruana, siempre que desde una óptica conceptual el gasto sea no deducible de haberse pactado una contraprestación. De ser así, la Nueva Norma debería eliminar la palabra “aún” del artículo referido a la atribución.

Una de las consecuencias más importantes del tema en cuestión es el caso de los préstamos entre vinculadas pues muchas empresas otorgan financiamientos sin intereses. Esta situación no genera contingencia con la LIR vigente. ¿Con la Nueva Norma será obligatorio pactar intereses aun cuando estos sean deducibles? En nuestra opinión ello no debería ocurrir porque no habría “un menor impuesto en el país” en tanto el ajuste sería bilateral, sin embargo, debería corregirse la redacción del artículo referido a los períodos de atribución, con el fin de aclarar el tema.