JUSTICIA QUE TARDA NO ES JUSTICIA: El Régimen de Buenos Contribuyentes

En el año 2001, al amparo de una delegación de facultades legislativas, se dictó el Decreto Legislativo N° 912 creando el Régimen de Buenos Contribuyentes (en adelante el “Régimen”) con la finalidad de otorgar beneficios a los contribuyentes que tuvieran una “adecuada trayectoria de cumplimiento de sus obligaciones tributarias” frente a la SUNAT. Según dicho Régimen, los beneficios deben referirse cuando menos a aspectos del cumplimiento de obligaciones tributarias corrientes, devoluciones y fraccionamientos o aplazamientos para el pago de deuda tributaria. El ámbito subjetivo del Régimen (que únicamente comprende empresas) y sus alcances fueron aprobados por el Reglamento.

Entre los beneficios para los sujetos del Régimen están: gozar de un mayor plazo para declarar y pagar sus obligaciones tributarias; atención preferencial y sin garantías en el trámite de devoluciones, aplazamientos y fraccionamientos; atención preferencial en los Centros de Servicios al Contribuyente y en las oficinas de la SUNAT; y, no ser objeto de retenciones del IGV. También podrían, si la SUNAT lo implementara, acceder a un régimen de gradualidad de sanciones más beneficioso y cualquier otro beneficio que la SUNAT otorgara dentro del marco legal. Ser incorporado al Régimen, por tanto, puede dar al beneficiario una holgura financiera importante.

Pero no es fácil ser considerado buen contribuyente. Son varios los requisitos y deben observarse en un período de 12 meses contados hasta la fecha en que la SUNAT realice la verificación de su cumplimiento, es decir, no es automático. Por ejemplo, el Reglamento exige que el contribuyente haya presentado oportunamente sus declaraciones y pagado el íntegro de sus obligaciones tributarias de los referidos 12 meses; que sea habido, con RUC activo y no haya suspendido temporalmente sus actividades; que no tenga reparos o infracciones que consten en el cierre de los requerimientos de fiscalizaciones en curso o teniéndolos los haya pagado o subsanado; que no tenga deuda tributaria pendiente con medidas cautelares trabadas, ni tenga procedimientos de cobranza coactiva, reclamación, apelación o  demanda contencioso administrativa; que no haya sido notificado con órdenes de pago, resoluciones de determinación, multa, comiso o cierre durante los 12 meses hasta la verificación; que en ese plazo no haya perdido fraccionamiento o aplazamientos otorgados con carácter particular o general; que no haya sido seleccionado para fiscalización por tener inconsistencias detectadas por cruces de información; que haya declarado ventas o ingresos en los últimos 12 meses, etcétera.

No se ilusione. Aun si su empresa tiene la suerte de cumplir todos los requisitos deberá esperar pacientemente y mantenerse en situación de cumplimiento hasta que la SUNAT decida incorporar contribuyentes al Régimen. ¿Cuándo debe darse dicha verificación? Cuando la SUNAT lo establezca. En efecto, inicialmente el Reglamento obligaba a la SUNAT a incorporar contribuyentes al Régimen en forma trimestral con efectos cada enero, abril, julio y octubre.  Sin embargo, ello se modificó en julio de 2003 dándose libertad a la SUNAT para determinar en qué momento (si es que lo hace) incorpora contribuyentes al Régimen. ¿Con qué frecuencia la SUNAT lo ha hecho? La última incorporación masiva fue en octubre de 2011, es decir, hace más de 8 meses, pero la incorporación inmediata anterior -si son correctas nuestras indagaciones- ocurrió más de 4 años antes de la última, en marzo de 2007. Saque usted sus conclusiones y prenda su vela. A nosotros solo nos queda decir que el Reglamento es contrario a la ley que creó el Régimen porque al no establecer una periodicidad razonable y obligatoria para que la SUNAT incorpore contribuyentes a este, desvirtúa su finalidad de incentivar el cumplimiento voluntario de obligaciones tributarias.